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MATEO ZELICH, ENTRE LA MEDICINA Y LOS BICHOS

Por Rubén Bourlot

Al doctor Mateo Zelich se lo solía ver transitando por las polvorientas calles de Pronunciamiento (departamento Uruguay), cuando cubría el trayecto entre su domicilio particular y el consultorio, acompañado por sus enérgicos dálmatas. Era el médico del pueblo y de las colonias vecinas. Su casa se parecía más a un museo de ciencias naturales que a una vivienda.

Desde siempre, este médico nacido en Pueblo Liebig, donde reside actualmente, se dedicó a los bichos y a las plantas. Periódicamente realizaba excursiones a la selva misionera para realizar sus cacerías de serpientes, insectos y otros animales que estudiaba y coleccionaba con dedicación.

"Me dediqué a los insectos toda la vida. De chico vivía a unos 500 metros del pueblo, era todo selva y bosque, así que siempre andaba metido en el pantano. Cuando empecé la escuela, en vez de estudiar las materias que tenía que rendir me iba a la biblioteca y leía libros de ciencias naturales", declaró en una entrevista.

A lo largo de los años fue atesorando, entre otras, una valiosa colección mariposas de todo el mundo que hoy expone en su museo particular de Liebig.

En 1979, luego de un estudio minucioso, publicó la primera lista de aves de los departamentos de Colón y Concepción del Uruguay, dando a conocer más aves en estos lugares que las que hasta ese momento se reconocían en la provincia de Entre Ríos. A raíz de esto descubrió una nueva especie, Capuchino de collar blanco, a la que llamaron Sporophila Zelichi en su honor. Es una especie en riesgo de extinción. Habita las costas del río Uruguay. Como homenaje a su trayectoria, el centro de salud de la localidad de San Cipriano lleva su nombre.

Publicado en "La Solapa Entrerriana" www.lasolapaentrerriana.blogspot.com

LA ISLA DE LAS GARZAS


La “Isla del Puerto” adquiere su denominación por la cercanía con el antiguo fondeadero (Puerto Viejo) y se afianza al instalarse en su costa oriental el puerto exterior, desaparecido luego de la construcción a finales del siglo XIX del canal de acceso al actual puerto interior de Concepción del Uruguay.
Con esta obra, la “Isla del Puerto” quedó como un fragmento de lo que integralmente se designa como isla “De
las garzas”* comprendida entre el río Uruguay, el riacho Itapé y la Boca Falsa, canal que se extiende hacia el norte de la desembocadura del Aº Molino y que tiene colmatada desde hace más de cien años su entrada sobre el río, aproximadamente en el lugar donde hoy se asienta la oficina de recepción del balneario “Banco Pelay”.
Esta vieja y peculiar denominación obedece a que tienen allí sus dormideros miles de garzas blancas, incluso muchas parejas de ellas estableciendo sus n
idos.
Cada atardecer, desde los muelles del puerto, es posible observar
la llegada de estas aves, de indudables hábitos gregarios, que colmatan las copas de los árboles de la isla. Durante el día se alimentaron en lugares bastante distantes, en remansos del río, lagunas, bañados, de manera solitaria o en pequeños grupos, contrariamente a sus rutinas de descanso. En la época invernal, son elocuentes las disputas por los pocos árboles con fronda, los que deben soportar gran cantidad de individuos.
Están aquí fundamentalmente representadas dos especies de estas garzas: La “Garza blanca” (Egretta alba) y la “Garcita Blanca” (Egretta thula). Esta última, como su nombre vulgar lo indica, es más pequeña y es la que se encuentra en mayor número en la isla. Ambas son aves muy esbeltas, llevando el cuello hacia atrás con un vuelo muy elegante y pausado.
En menor cantidad, algunas otras garzas comparten con las referidas los árboles de la “Isla del Puerto”. Tal es el caso de la “Garcita bueyera” (Bubulcus ibis) y del “Mira sol” o “Chiflón” (Syrigma sibilatrix).

De concretarse la obra de costanera proyectada y a pesar que públicamente muchos aspectos de la misma no conocemos, este hábitat de las garzas que

proviene de tiempos inmensurables desaparecerá, obligando a las mismas a migrar a otras islas, junto a un inevitable per
juicio de su biología.

* Aquí se asientan los parajes denominados “Banco Pelay” y “La Toma”.