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LA ISLA DE LAS GARZAS


La “Isla del Puerto” adquiere su denominación por la cercanía con el antiguo fondeadero (Puerto Viejo) y se afianza al instalarse en su costa oriental el puerto exterior, desaparecido luego de la construcción a finales del siglo XIX del canal de acceso al actual puerto interior de Concepción del Uruguay.
Con esta obra, la “Isla del Puerto” quedó como un fragmento de lo que integralmente se designa como isla “De
las garzas”* comprendida entre el río Uruguay, el riacho Itapé y la Boca Falsa, canal que se extiende hacia el norte de la desembocadura del Aº Molino y que tiene colmatada desde hace más de cien años su entrada sobre el río, aproximadamente en el lugar donde hoy se asienta la oficina de recepción del balneario “Banco Pelay”.
Esta vieja y peculiar denominación obedece a que tienen allí sus dormideros miles de garzas blancas, incluso muchas parejas de ellas estableciendo sus n
idos.
Cada atardecer, desde los muelles del puerto, es posible observar
la llegada de estas aves, de indudables hábitos gregarios, que colmatan las copas de los árboles de la isla. Durante el día se alimentaron en lugares bastante distantes, en remansos del río, lagunas, bañados, de manera solitaria o en pequeños grupos, contrariamente a sus rutinas de descanso. En la época invernal, son elocuentes las disputas por los pocos árboles con fronda, los que deben soportar gran cantidad de individuos.
Están aquí fundamentalmente representadas dos especies de estas garzas: La “Garza blanca” (Egretta alba) y la “Garcita Blanca” (Egretta thula). Esta última, como su nombre vulgar lo indica, es más pequeña y es la que se encuentra en mayor número en la isla. Ambas son aves muy esbeltas, llevando el cuello hacia atrás con un vuelo muy elegante y pausado.
En menor cantidad, algunas otras garzas comparten con las referidas los árboles de la “Isla del Puerto”. Tal es el caso de la “Garcita bueyera” (Bubulcus ibis) y del “Mira sol” o “Chiflón” (Syrigma sibilatrix).

De concretarse la obra de costanera proyectada y a pesar que públicamente muchos aspectos de la misma no conocemos, este hábitat de las garzas que

proviene de tiempos inmensurables desaparecerá, obligando a las mismas a migrar a otras islas, junto a un inevitable per
juicio de su biología.

* Aquí se asientan los parajes denominados “Banco Pelay” y “La Toma”.

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